¿Fue acertada la decisión de los Yankees de cambiar prospecto por veterano?

Experiencia por juventud, ¿cuál será el resultado final de este cambio?

Hace apenas unos días Brian Cashman nos confirmó lo que muchos sabemos; el tipo no descansa. De la noche a la mañana y sin previo aviso nos salió con la noticia de que dejaba ir al prospecto número uno de la organización mas otros 2 a Seattle a cambio del pitcher zurdo de 30 años James “Big Maple” Paxton.

Justus Sheffield, joven lanzador zurdo de 22 años, llegó a la organización de los Yankees (junto a Clint Frazier y otros dos) en un cambio por Andrew Miller quien fue a aterrizar a los Indios, un cambio ganar-ganar si me preguntan a mí. Sheffield inmediatamente se convirtió en la joya de la granja, el prospecto a seguir y de quien se esperaba mucho. Gracias a su carisma y sus “herramientas” en la lomita, rápidamente se ganó el cariño de la afición y las expectativas comenzaron crecer exponencialmente. Su cercanía con el veterano CC Sabathia lo ponían como su sucesor, Sheffield estaba destinado a ser el próximo caballito de batalla de los del Bronx por muchos años. Pero al final no terminó de convencer a la directiva Yankee.

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Al parecer su control (o descontrol) fue la pieza fundamental para que el oriundo de  Tennessee no fuera elegido para abrir partidos en la gran carpa pese a los problemas que tuvieron los bombarderos en el departamento de pitcheo abridor. Según los reportes de los scouts, Sheffield atacaba de una manera demasiado agresiva a los bateadores, para él el ponche era la prioridad lo que ocasionaba que hiciera demasiados lanzamientos muy temprano en el juego. Es un detalle que se puede solucionar pero siendo este departamento el talón de Aquiles de los Yankees estos no dudaron en jalar el gatillo cuando surgió la oportunidad de adquirir a un lanzador bastante solido  y con 6 campañas exitosas.

La ventaja: que pone Justus sobre la mesa es su juventud, varios años de control (en cuanto a contrato no su control al pitchar) y su proyección. La desventaja: los yankees ya no son un equipo en recontrucción, los del Bronx ocupan dar resultados el próximo 2019 y no están para experimentar un un lanzador joven que batalla para sacar outs.

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En la granja ya lo están extrañando

James “Big Maple” Paxton llega a Nueva York con 6 temporadas en la gran carpa y en las últimas dos con más de 10 juegos ganados. La pasada temporada con los Marineros tuvo récord de 11-6 con 3.76 de efectividad, 208 ponches y 1.098 de WHIP (bases-hits por entrada lanzada). Pitcher con experiencia que, a como están las cosas ahorita, ocupará el número dos en la rotación de los Yankees.

El lado oscuro de Paxton es que tiende a lesionarse, aunque si lo vemos por el lado amable, no ha recaído en ninguna de ellas y 2 han sido por cuestiones fuera del ámbito del lanzador (un pelotazo y una lesión de dedo). Si el “Big Maple” logra mantenerse sano, su aportación al equipo será significativa.

La ventaja: Paxton es un lanzador zurdo de poder, de ponches y con las herramientas para eliminar la ventaja del “short porch” del Yankee Stadium a los bateadores zurdos. Ha estado utilizando más el cuter y esto puede terminar en más rodados. Su experiencia lo pone como candidato a ganar 15 juegos y, de mantenerse sano, tirar al menos 150 entradas. La desventaja: Su tendencia a lesionarse, los Yankees ya han tenido bastante mala suerte en este aspecto. Primer temporada en Yankee Stadium; el estadio siempre pone su cuota de presión en los jugadores, aunque después de ver su reacción cuando un águila aterrizó en su espalda, dudo mucho que la afición del Bronx le afecte.

Me hubiera gustado ver cómo hubiera reaccionado el Pepinillo

 

Entonces ¿Fue errada la decisión de los Yankees en dejar ir su prospecto número 1 por el veterano de 30 años?

Creo que los Yankees vieron la oportunidad en Paxton para afianzarse como serios contendientes al banderín de la Liga Americana y la tomaron. Los Yankees son un equipo de presente, cuentan con la ofensiva necesaria para ganar y no estuvieron dispuestos a jugarse un volado con Justus Sheffield, en otras palabras, apostaron al hoy en vez de al mañana. ¿Errados? en mi opinión no, pero sólo el futuro nos dirá si fue así.

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Cómo logré que mi esposa e hija se enamoraran de los Yankees

Cómo logré que me siguieran el rollo pa ver la postemporada

Muchos de nosotros tenemos esa persona que nos acompaña en la vida. Esa persona con quien compartimos la gran mayoría de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer, nuestros triunfos y nuestros fracasos. Tal vez nos guste la misma música, las mismas películas, las mismas series, el mismo género literario o el mismo placer por la comida, pero es rara la situación en la que esa persona nos acompaña en el gusto por el béisbol.

Al menos así es mi caso. Pese a que me conoció como beisbolista, rara vez hemos visto un partido juntos; hasta que tuve una magnífica idea y gracias a esto logré que viera conmigo la postemporada del 2017.

Pondré en contexto mi situación para que entienda el por qué lo considero un gran logro. Verá, yo soy padre de dos niñas (7 y 2 años) y mi esposa, aun en esa etapa de novios en donde uno se sigue el rollo pa lo que sea, rara vez fue a ver un juego en los que participaba. No la juzgo, para quien no comprende el juego de pelota este puede ser bastante aburrido y por esa razón jamás le pedí que lo hiciera. Cuando nos casamos ver el béisbol -al menos lo que duraban mis Yankees en postemporada- ya era motivo de discusión, las 3 o 4 horas que duraba el partido ella tenía que encontrar que hacer porque sabía que yo estaría inmerso en el juego. Por suerte para ella no fueron muchas las ocasiones en que los Bombarderos llegaron muy lejos, ni las veces en que tuvo que esperar a que terminaran los extra innings para ir por los tacos.

Al nacer mi segunda hija me vi superado numéricamente 3 a 1 y algo me dijo que no tendría cómplice para ver el béisbol, nunca, jamás -no quiero decir que a las mujeres no les guste ver el béisbol, simplemente que a las mías no-, y tendría una razón extra para tener que chutarme¹ otra temporada más de “My Little Pony” -confieso que puedo nombrarle al menos 20 ponies de la serie- a menos que tomara cartas en el asunto. El 2017 decidí hacer algo porque no estaba dispuesto a aventarme esos pleitos por la televisión.

Poco a poco comencé a contarle acerca de los jugadores, situaciones personales que la hicieran ver a los peloteros más “humanos” o “terrenales”. La comencé a enganchar con la temporada de Aaron Judge, su carrera por lograr el récord de más cuadrangulares para un novato, lo comparaba con los Yankees de “Monument Park” y le platicaba sobre sus inicios y las dificultades que enfrentó debido a su tamaño.

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También le conté todo sobre los Baby Bombers, porque se llaman así y la importancia de estos. De Gary Sánchez y porque pensaba que le habían robado el premio del novato del año una temporada antes, de Luis Severino y la manera de como batalló para ser el abridor estelar de los Yankees. Los inicios de los dos dominicanos y su paso por la granja. Todo esto tratando de novelizarlo de tal manera de mantener su atención.

Algo de todo lo anterior resultó, porque sin hacerla de pedo²  se chutó toda la postemporada y no nomás eso, llegó al punto de que me esperaba que llegara del trabajo para ver el partido juntos. El punto máximo no quedó ahí, lo mejor para mis esperanzas de que en mi pantalla plana se viera el MLB.TV en lugar de Disney Jr fue el día que, estando en el trabajo, recibí un whatsapp preguntándome en qué canal pasarían el juego porque yo no llegaba y mi hija de 6 años también quería verlo. PUM! En ese momento supe que llevaba 2/3 de la batalla ganada.

Los Yankees llegaron hasta el séptimo juego del ALCS y ahí acabaron las ganas de mi esposa y mi hija de ver el béisbol. Pero ahorita que estamos a poco menos de dos meses de que inicien los playoff ya empecé a hacer labor de nuevo tomando como abanderados a Gleyber Torres y Miguel Andújar.

Algo debiera sacar la MLB de esta situación. En el constante esfuerzo de atraer más fanáticos al deporte la clave no esta en los números, la clave no está en mostrarnos la velocidad de salida o el ángulo de lanzamiento, tampoco está en las repeticiones de las jugadas ni de los jonrones, a quienes nos interesa eso ya somos parte de la comunidad seguidora del rey de los deportes, la clave está en atraer a quienes ven el juego como algo aburrido, la clave está en humanizar un deporte regido cada vez más por las estadísticas y la sabermetría, la clave está en que conozcamos la historia de los protagonistas del juego, las dificultades que pasan para llegar a donde están, las hazañas que pueden lograr y quien las había hecho antes. Y si no es la MLB quien implemente estas acciones al menos espero que algo de esto le sirva a usted para poder generar algo de interés en esa persona especial que quiere que vea el juego con usted.

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Si cada año pasas por el mismo martirio que este servidor pasaba le recomiendo comenzar con la labor de convencimiento desde ahorita, ya que nuestros Yankees de seguro jugarán béisbol de postemporada y al menos yo prefiero verlo en la pantalla plana y no en la laptop.

 

 

P.D. Ya sé que todo se resuelva convirtiendo uno de los cuartos en mi “man cave” pero la verdad es que el béisbol en familia se disfruta mejor.

 

 

(¹)chutarme=aventarme=ver o hacer algo
(²)hacerla de pedo=renegar